miércoles, 13 de enero de 2016

CARTA DE JOSEFA, LA VOLUTARIA

Salvador juntamente con Mercedes, fundadores de ACOMAR, me han preguntado: ¿Cómo percibo el ambiente de estos días de Navidad con las personas Acogidas, por ACOMAR,  las cuales se encuentran en situaciones precarias?
A continuación voy a dar ni impresión sobre ésto.
Primero, voy  a explicar  de qué manera quería sentirme útil en Alicante y como conocí  a ACOMAR.
Vivía en Niza (Francia), donde  fui voluntaria en las urgencias del Hospital de SAINT ROCH y en una residencia de ancianos, muy conocida en Niza.
En dicha residencia fui presidenta de una  asociación durante seis años, creada para ayudar a los residentes necesitados y organizar actividades, conciertos, reuniones… Todo esto con el fin de recaudar fondos, gracias a la ayuda de unos 40 voluntarios y voluntarias, conseguimos dar “otro aire” a la FUNDATION PAULIANI.
Como he dicho anteriormente, era muy importante para mí encontrar algo que me permitiera hacer voluntariado. También colaboro con la Asociación Española Contra el Cáncer y visito a los enfermos.
¿Cómo conocí a Mercedes y a Salvador? Muy sencillo. Dios puso en mi camino a una persona voluntaria de ACOMAR hace algunos años… ¡y aquí estoy!
¿Los sin techo?... Más pobres que los pobres. He conocido a personas pobres pero con techo donde cobijarse, sin embargo los “sin techo” no tienen NADA, NADA, NADA. Por circunstancias de la vida se encuentran en la calle, desamparados.
Gracias a ACOMAR, recuperan su dignidad.
Siempre que es posible, ACOMAR   les da alojamiento, ropa, comida, pero más que  nada ACOMAR, les ayuda a superar sus angustias, a recuperar su estima personal y salir del “hoyo” donde cayeron y de alguna manera ser considerados como todo ser humano tiene derecho a serlo
ACOMAR, no  juzga a nadie
Estos días de fiesta, como son Navidad y Año Nuevo, tuve el privilegio de estar con los Acogidos, sirviéndolos  en el comedor, decorado por algunos voluntarios.  Estuve  rodeada de personas agradables, que olvidaron por un tiempo sus problemas y disfrutaron de esos momentos de convivencia, con la gran familia de ACOMAR.
¡Lástima que no se puedan empujar las paredes para acoger a más personas necesitadas que están fuera! Aunque para estas personas nunca faltan las bolsas de comida y diálogos.
En ACOMAR se nota que los Acogidos se  sienten comprendidos y ayudados después de su travesía en el desierto…
En ACOMAR, van todos los  días voluntarios voluntarias por la mañana y por la tarde acompañan a Mercedes para preparar las comidas, organizar, repartir ropa,…, hace una labor increíble.  Luego  también se atienden a estas personas en el seguimiento permanente de sus casos.
Espero que ACOMAR pueda seguir adelante, dando gracias a Dios y a la  Providencia.
Gracias a Mercedes, gracias a Salvador por acoger con tanto cariño a la hispano/francesa que soy. Os quiero. Josefa.

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